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Familia-de-dos, cuando los hijos no llegan

“…los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio.” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1654). En palabras personales, "pueden vivir en plenitud-aunque la historia sea diferente a lo normal."

sábado, 15 de febrero de 2014

El sueño debe partir-segunda parte

Con el paso de los años aprendimos a convivir, al inicio nos tolerábamos (pues sus gritos me molestaban y arruinaban ciertos días), pero después fui aprendiendo.  Aprendí a comprender su llanto, su tristeza, su nostalgia, su grito en la soledad.  Y cuando lo escuché me enseñó tanto.  Recuerdo cuando me tomó de la mano y me llevó suavemente a la computadora, “quería que escribiera de él”.  Me resistí por varios meses: “nadie querrá saber de ti”-le decía cada día.  Hasta que con tanta insistencia, me senté a escucharlo y a dejar que su alegría primera y su dolor actual se grabara en cada página.  Me enseñó a escuchar, a sentarme calladamente y preguntar.  Me enseñó que la vida está llena de cambios, de laberintos, de sueños cumplidos, pero muchas veces, de sueños que hay que dejar volar, que nunca se cumplirán.  Muchas veces le pregunté, “¿Porqué? ¿Porqué hay sueños que no se cumplen, que no se logran como uno los deseo? ”  Sólo se quedaba callado, y con su silencio tocaba mi alma.  Me enseñó a ver la vida tal cual nos llega, sin retocarla, sin quererla cambiar.  Me mostró la bendición divina tras aquello medio roto, medio descompuesto ante mis ojos.  Me quitaba la vista del punto negro para mostrarme los miles de puntos de bellos colores que había alrededor.  Se mostró paciente, jamás me presionó para dejarlo partir.  Jamás me recriminó por tardarme tanto.  
Ahora comprendo tanto, aquel día que me tomó de la mano y me llevó a la computadora, no quería que escribiera de él (aunque al inicio pareciera que esta era su finalidad), había algo más profundo en su intención, quería que yo me reconciliara con la vida. Quería que yo me reconciliara conmigo misma.

Ahora me ha dicho que debo dejarlo partir.  
Y esa hermosa mañana,  él se alistó, después de años de acompañarme, y pasar juntos tanto.  “Mi misión, aunque no es la que tú querías, ya la cumplí”-ya debo irme, debo volar hacia el dueño de la vida. Hacia ese dueño que me mandó venir a ti.  Ahora debo regresar.  “Pero, porque no te quedas a acompañarme? Prometo ya no molestarte tanto, prometo dejarte vivir en libertad a mi lado, puedes quedarte en mi corazón. Seguiremos aprendiendo juntos”.  Pero él continuaba alistándose, “debo partir, quedarme contigo cerraría tu corazón a nuevos sueños e ilusiones; te mantendría atada a un algo que no es, albergando nostalgia, tristeza, unida a ese algo que no llegó.  Vivirías lamentándote y comparándote.  No, quedarme implicaría atar tu corazón a un dolor inconsciente, que sólo ocasionaría una herida que jamás se curaría. ¿Te acuerdas de esa herida?”  La pregunta me llevó a recordar, sí, la herida que por muchos años estuvo sin sanar.  Y que ahora sólo había dejado una profunda huella.  Una huella que me haría recordar lo vulnerable e inconstante de la vida.  Me recordaría la fragilidad de los sueños.  El sueño de la maternidad biológica debía partir y debía yo dejarlo volar. “Sí, como todo en esta vida, ahora te toca partir a ti”-le respondí con la paz que sólo viene de lo Alto. 

6 comentarios:

  1. Que bien escribes! Me encantan aunque ha debido ser muy duro, nadie esta preparado para asumir no ser madre cuando se ansía tanto. Hoy por hoy me daría mucho miedo dejar partir a ese dolor, a este lastre de la infertilidad porque significaría decir adiós, pero si en un momento tengo que hacerlo, espero ser tan fuerte, y tan valiente como lo has sido tu.


    Un beso y me quedo para seguirte!

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  2. Un abrazo a la distancia. Gracias por tomarte el tiempo para leer. Sí, el peregrinar por la infertilidad no es nada fácil, y sin embargo, es un camino que a ti y a mí nos ha tocado recorrer. Las decisiones que tomes serán buenas para ti, para ustedes. Cada pareja tiene su tiempo, su momento oportuno para decidir ir por otro camino, para bajarse finalmente del tren, para hacer solo una breve escala; o para seguir viviendo su proceso el tiempo que lo requieran. Cuando sea el momento para dar el siguiente paso ustedes lo sabrán. Te abrazo en la distancia. Y comparto contigo algo que escribí hace tiempo en este mismo blog: "Permíteme vivir mi duelo".
    Dios te bendice! Seguimos juntas en este peregrinar.

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  3. Me da tranquilidad saber que es posible despedirse en paz, yo estoy en un momento de decir si empezar a tratar con especialistas un embarazo, claro respetando nuestra Fe. No se si quiero ir por ahí, maltratar mi cuerpo, exponernos a más desilusiones... digamos que estamos a un lado del camino, viendo para donde queremos y debemos ir.

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    1. Gaby, un abrazo fuerte lleno de amor para ti! Qué Dios les regale sabiduría en esta decisión, y que les de la valentía de tomarla en amor y respeto el uno para con el otro! Comprendo muy bien. Dios les bendice!

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  4. Imagino, amiga, que te habra cosyado mucho tomar esa decision. Sé que no es fscil, pero nadie dijo que lo fuera. Ahora puedes embarcarte en nuevos proyectos. Lo unico que debes hacer es creer. Esto haráque te pongas nuevas metas. Verás como vas a alcanzar lo que te prpongas. No importa de que manera. Ya sabes que lo unico importante es que lo consigas. En poco tiempo tendras entre tus brazos el pequeño que te dirá mamá.

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